lunes, 18 de agosto de 2008

LA GRINGA VALERA



'La Gringa' sentenciado a muerte por cártel mexicano


Por Eduardo Abusada Franco / Fuente Trome


Sueña regresar al Perú porque allá le han puesto precio a su cabeza.

Fernando Valera Calvo, 'La Gringa', fue un tristemente célebre asaltante de residencias en los 70, cuando robó al mismísimo hermano del presidente Juan Velasco Alvarado. En los 80, junto al 'Loco' Perochena volvió a las andadas y asaltó la residencia de 'Vitocho' García Belaunde. Se fugó de Lurigancho y delinquió en USA y México. Hoy, desde una cárcel de ese país, pide ayuda, pues deben mantenerlo con otro nombre, ya que la mafia lo sentenció a muerte por chocar con ella.

Fernando, creí que habías muerto. Hay mucho de qué hablar. Cuéntame de tu vida. Eres chalaco, ¿no?
Nací en 1950, en Surquillo. Pasé la niñez en Barranco y a los 7 años me fui al Callao. Primero, a Santa Marina Sur. Mi padre fue un comerciante, pero quebró en unos negocios y vino la pobreza, por eso nos fuimos a vivir al Callao. Luego nos mudamos al Barrio 5, entre Marco Polo, Guisse y Áncash, a dos cuadras del Callejón de Nariguete, y ahí empiezo en la delincuencia. Era un barrio maleado, se asemejaba a 'Los Barracones'. Allí se difundía lo que era ser un buen bandido, un palomilla, un 'faite'. Entendí eso, pero nunca pensé que llegaría a ser el delincuente que me convertí. Tenía una vida fugaz. Recién a los 17 fui consciente de eso y decidí seguir, pero con un modo de vida más asolapado para poderle sacarle provecho al delito.

¿Quién te puso de chapa 'La Gringa'?
Mi apelativo de familia siempre fue 'El Gringo', porque soy castaño claro y era el más blanco de la casa. En esa época el apodo se transformó, porque algún personaje me odiaba.

Te hiciste famoso por asaltar lujosas residencias, ¿cómo las escogías?
Al salir de la Correccional de Menores de Maranguita, me dediqué a la 'monra'. Iba elevando los niveles de casa. De chalet, a chalet residencial y de este a residencias; y luego a mansiones. Operábamos por San Isidro, Orrantia, Miraflores.

Tan buenos tampoco eran. Caíste en 'El Frontón'.
En diciembre del 69 me invitaron a hacer un robo. No tenía necesidad de hacerlo, pero lo hice como favor. Pero ya teníamos el dedo puesto. Hicimos el contacto en el barrio y ahí estaban los soplones. Nos fuimos a encontrar a Colón y Guisse, pero ya la policía nos estaba esperando. En 'El Frontón' conocí a muchos, como el gringo Portugal (de la 'Banda de la Metralleta', sobre su vida se hizo la película 'Alias La Gringa'), que estaban en su apogeo. De las historias de ellos uno se inspiraba y salí, a los dos años, con ganas de formar mi propia banda.

Te volviste especialista en abrir cajas fuertes, ¿cómo hacías?
Todas las mansiones tenían caja fuerte. Había que descubrir dónde estaban, uno lo hacía por instinto. Al principio nos íbamos frustrados, porque de la caja no podíamos llevarnos nada y se me ocurrió la idea de romperla. Compré dos cinceles 'Stainless steel' y una comba de dos kilos. En la práctica fui perfeccionándolo y ya casi no usaba la comba, solo con el desarmador y cincel. Nos pusieron 'La banda de los cien millones', porque hasta ahí llegó el monto de lo robado. Serían unos dos millones y medio de dólares.

¿Es cierto que se metieron a la casa del hermano del presidente Velasco Alvarado?
También a la del ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel de la Flor. No sabíamos. La de Velasco quedaba frente a la Clínica Javier Prado, en una esquina. Estaba custodiada por policías, pero hubo un descuido de ellos. Ingresamos, pero no tuvimos acceso a los dormitorios donde estaba la caja. Nos quedamos pensativos porque la puerta tenía alarma, pero no sonó. Luego, en el hall de la entrada, estaba la foto del presidente, lo que me extrañó mucho. El decorado era antiguo, y la sala era tan grande que no encontraba la caja. El tiempo corrió, nos aburrimos y tuvimos que irnos. Solo nos llevamos un par de pistolas. Como era el hermano del presidente, se hizo un escándalo mayor. Velasco puso el grito en el cielo y dio la orden de chaparnos vivos o muertos. En tres meses nos agarraron.

Fue así como te hiciste compañero de correrías del 'Loco' Perochena, ¿no?
A él lo conocí en el 74, en 'El Frontón'. Fue un corto tiempo, pero me hice su amigo cuando cayó en 'El Sexto'. Ahí planificamos varias acciones para 'trabajar' afuera. Cuando me escapé, fue con 'Cuchi Cuchi', quien era del barrio de Perochena, y con ellos formamos la banda junto a 'Pilatos' (dirigió el motín de 'El Sexto' en 1984, donde murió). Fue denominada 'La banda de los malditos'.

Pero, entonces, ¿cómo saliste del Perú?
Caí en Lurigancho como un delincuente de alta peligrosidad. Pudimos meter armas al penal, granadas, pero las fugas se fueron frustrando. Pero en el 85 hubo un motín, se volvió una mazamorra el penal, y aproveché brincando la malla con el 'Parihuela'. Hice contactos, fui a Pucallpa. Crucé la selva, navegué en el río Amazonas hasta Taguatinga (Brasil). De ahí llegué a Río de Janeiro y con pasaporte falso pedí visa a México. Luego pasé a Estados Unidos. Pero a uno no se le quita la maña y volví a caer preso. Me junté con unos chicanos en Houston y me metieron preso en Texas. Me cambié de nombre a Antonio Cortés Robles, haciéndome pasar como mexicano.

Pero tú estás preso en México.
Es que salí con libertad bajo palabra a los 4 años, pero me hicieron un contrato de muerte. O sea, que un enemigo me mandó a matar y aún sigue el contrato sobre mí. Muchas veces peleé con gringos, negros, chicanos que querían asesinarme. Sabía cuando me querían hacer la trampa y la desbarataba. Le pagaron a una mafia muy grande de los gringos para que me mate en prisión. Afuera también me persiguen para liquidarme, pero les era más difícil porque no me importaba la muerte. Entraba y salía de Texas a México haciendo acciones, hasta que me salió mal un secuestro y me refugié en la frontera. Me puse a asaltar y caí preso en el pueblo de Reynoso. Ya vengo pisando cuatro cárceles acá en Taumalipa (Estado de México).

Has matado gente y estás pagando, no sé qué reclamas.
Es que yo tengo un proceso de identificación. Los federales me encarcelaron con otra identidad. Interpol les dio mis datos, pero ellos no hicieron caso. Acá, en México, aún sigue el precio sobre mi cabeza y mis enemigos han desaparecido mi identidad que certifica Interpol y me quieren dejar como americano. Yo pagué con cárcel ya. En Lima han borrado todo rastro de mí, no existo.
Pero acá seguramente también irás a prisión.
Quiero ir a mi país. Acá estoy muerto. Los problemas que tengo allá ya prescribieron con todos los años que estoy fuera del país.

4 comentarios:

Tanya dijo...

Y para qué piensa venir acá? A delinquir aquí también, porque no se ve ni asomo de arrepentimiento en él.

El Ocicón dijo...

yo tampoco lo veo arrepentido, pero hasta el mas vil de los delincuentes merece un debido proceso, sino seríamos igual que ellos. por eso estamos juzgando a Fujimori y lo mandan a matar con un comando de aniquilamiento, por citar un nombre, Colina o Escorpio...

diego24 dijo...

el solo quiere volver a su Pais de origen pero no para delinquir si no para descansar, el no decir que esta arrepentido de lo que hizo no quiere decir que no lo este o que no parece estarlo, cada cabeza es un mundo y nadie puede mpensar por otro o si? verdad que no! por que no le preguntan a Perochena quien es "La gringa Valera"? ya que la fama de del loco fue gracias a la gringa asi como la de Pilatos que es paz descanse.

Anónimo dijo...

nosotros juzgamos tan alegremente a los demas pero en realidad no analizamos la situation porque seres humanos en general caen en el delito de la delincuencia.Hay gente que necesitan una segunda oportunida,como son los delincuentes que provienen de niveles pobres sin esperanzas a un futuro mejor y rodeados con gente del mismo nivel sin education y marginados y discriminados por los quienes un poco mas y por la clase alta que los tienen como esclavos por un misero salario. pero hay delincuentes de cuello blanco que tienen dinero pero siguen robando al pais como los politicos corruptos que gozan de prestigio y imfluencis para protegerse. Esos no merecen segunda oportunidad porque son verdaderos ladrones que roban por instinto de robar a esos hay que castigarlos sin perdon